Pornografía y sexo guay
Porno y estimulo sexual- Articulo de Darci Janarelli-Sexologo
Es sabido que la pornografía trabaja con la fantasía de las personas estimulando su imaginación a través de figuras, películas, libros y hasta objetos. ¿Por qué pasa esto?, ¿por qué las personas se excitan con estos estímulos?. Se sabe que al ser humano le gusta ver a otras personas realizando el acto sexual, ver cuerpos desnudos o tener acceso a historias de este tipo, y es en este punto donde entra la pornografía.
En el momento que la persona asiste a una película porno, por ejemplo, aquello que ve lo asocia con una fantasía preexistente. Habiendo esta conexión, la imaginación va a hacer que uno sienta la posibilidad de realización de su fantasía, aunque la persona no la realice físicamente. Cada uno puede tener fantasías diferentes, que van desde la posición sexual, pasando por situaciones en que ocurre la relación o hasta haciendo sexo con dos o más personas. Este proceso no es consciente, todo pasa en el subconsciente y puede no darse siempre.
Al entrar en contacto con un material pornográfico, la persona se identifica con el personaje, ya sea de una película o de un relato, es como si el espectador se volviese uno de los personajes y pasara a formar parte de aquello a lo que está asistiendo. En el caso de fotografías, quien las está viendo puede fantasear con la presencia de las personas fotografiadas y así excitarse.
La pornografía puede ser una especie de gas que mueve a las personas hacia el acto sexual. A través del estímulo que están recibiendo, se sienten excitados y tienden a realizar esa excitación por medio del coito o la masturbación. Pocas personas están exentas de la excitación frente a la pornografía, esta tiene un poder real de incitar al sexo.
Tanto hombres como mujeres pueden hacer uso de la pornografía para excitarse, esta tiene el mismo valor para ambos sexos. Los hombres se sienten más a gusto con este tipo de material, pero es más por una cuestión cultural y educacional que por otra cosa, aunque son ya muchas las mujeres que consiguen tener un contacto con la pornografía sin ningún tipo de problema.
Contrario a lo que muchos piensan, la mayoría del material pornográfico no tiene ningún valor técnico de seducción, posiciones o cualquier otra cosa relativa a la sexualidad. Su valor está en que al mostrar la relación sexual entre otras personas, o los cuerpos desnudos, permite que cada uno se adentre en sus fantasías individuales.
El material pornográfico es mucho más usado para la masturbación que para la relación sexual propiamente dicha. Muchas parejas no la utilizan de forma alguna y otras la usan con más frecuencia al comienzo de la relación, hasta como una forma de saber el tipo de cariño o tipo de relación sexual que a su pareja más le gusta. Con el tiempo van abandonando este tipo de estímulo.
Existen muchas personas a las que no les gusta el material pornográfico o que no lo aceptan, su educación y personalidad no son compatibles con la pornografía y esta, entonces, funciona del modo contrario, sin causar excitación. Una parcela de la sociedad la considera como algo degradante, hecha para personas de bajo nivel intelectual, social o para los llamados”tarados”.
El sexo, la fantasía, la posibilidad de realización..., son explorados en la pornografía. Es posible que resulte un material saludable y corresponde a cada uno saber si le gusta este tipo de estímulo o no. No se puede olvidar que a la hora del sexo muchas cosas son válidas y que la pornografía es sólo una de ellas entre otros innumerables estímulos existentes para que las parejas se exciten.
Darci Janarelli- Sexólogo
