Si usted hizo zapping el pasado fin de semana y cayó en una de las dos frecuencias de Popular TV en la ciudad de Madrid, se debió de llevar la sorpresa del siglo, al ver a muchachos y muchachas practicando alegremente el fornicio y a asombrosas videntes capaces de adivinar el futuro con dos tiradas de cartas: una programación no demasiado coherente con el espíritu de “televisión para toda la familia” del que presume TMT, la marca bajo la que emite el Canal de Televisión del Arzobispado de Madrid.

Como era de suponer, nadie en el canal del Arzobispado se había dejado llevar por el ateísmo y la blasfemia. Nada de eso, ya que esa señal no provenía directamente de TMT. Ahora bien, la historia tampoco es como se explica en la nota de prensa hecha pública el lunes por la institución. La organización a cuyo frente se encuentra Antonio María Rouco Varela, que aseguraba que las interferencias se debían a la intromisión “de un canal extranjero”, conoce perfectamente a los propietarios de dicho “canal extranjero”. De hecho, venía firmando contratos con Canal 56 desde hacía seis años para lanzar sus emisiones a través de dicho canal de la UHF.

En 2000, TMT sólo emitía a través del canal 36, con una cobertura reducida al municipio de Pozuelo de Alarcón. Para alcanzar Madrid sin mancharse demasiado las manos -la cobertura jurídica de las televisiones locales era entonces incluso más insegura que hoy en día- decidió alquilar la señal de un canal que ya venía emitiendo. Todo fue bien hasta mayo de 2004, cuando expiró el primer acuerdo y TMT quiso pagar menos de lo que venían entregando. Entonces ocurrió lo mismo que ahora, con una sola diferencia: TMT sí reconoció el acuerdo que había firmado con Difusión y Ventas, empresa propietaria del Canal 56.

En aquella ocasión no había videntes ni porno, pero sí una inmensa pecera, “como la imagen congelada del tapiz de un ordenador”, tal y como se recogía en la nota hecha pública entonces. En la misma nota se explicaba la relación de Canal de Televisión del Arzobispado de Madrid (nombre de la compañía propietaria de TMT) con Difusión y Ventas: “La Iglesia en Madrid lleva tres años alquilando a una empresa privada el citado canal para su explotación”, reconocían.

Después de un tira y afloja, las negociaciones llegaron a buen puerto y TMT volvió a ofrecer sus contenidos políticamente correctos. Y así pasaron los años hasta el 31 de mayo de este 2006, cuando expiró de nuevo el contrato... Con la diferencia de que, en este tiempo, la Comunidad de Madrid ha otorgado las licencias de TDT, entre las que se encuentra una para el canal del Arzobispado.

Popular TV ya no estaba interesada en pagar por una señal que considera suya por derecho (al fin y al cabo, Espe está de su parte) y optó por emitir desde la Torre de Valencia usando las instalaciones de Teledifusión Madrid, la empresa que se encarga de emitir la señal de TDT de 8Madrid (el canal de Enrique Cerezo), Popular TV, Intereconomía, Kiss TV, EM2 Madrid, Libertad Digital TV y Uniprex TV.

Por eso, durante uno o dos días, los dos canales (la ‘nueva' TMT y el ‘nuevo' Canal 56) se interferían mutuamente; hasta que el sábado algo falló en el transmisor de la Torre de Valencia y la señal esotérico-erótica de Canal 56 ocupó la frecuencia por completo.

Los responsables de Canal 56 han enviado un requerimiento por burofax al Arzobispado para que su canal de televisión deje de solaparse con el suyo, al tiempo que se plantean emprender medidas contra Teledifusión Madrid. Las opciones para TMT parecen pocas, pero claras: o paga, o tendrá que aceptar que los espectadores madrileños tengan a partir de ahora un nuevo canal con el que aliviar sus más instintivas pasiones.

*El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. Se dejarán de incluir opiniones a las 21 h.

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