Pese a que en Estados Unidos se respira un aire puritano, en los últimos años la industria pornográfica traspasó fronteras culturales, sociales y religiosas y sus luces se ven en la moda, la música o la televisión. La producción de películas de sexo -unas 11 mil cada año- genera 60 mil millones anuales y la cifra de consumidores va cada vez en aumento.

Con "atención personalizada", la industria pornográfica vende sexo a millones de personas a través de la televisión e internet, que han convertido a uno de los negocios más viejos y desdeñados del mundo en uno de los más sólidos y redituables.

En las habitaciones de los grandes hoteles, desde el hogar o en una oficina en cualquier rincón del planeta, por internet o a través de la televisión por cable o satelital: el "cine para adultos" está al alcance de la mano.

Unas 30 millones de personas están diariamente conectadas a la red en busca de imágenes de sexo explícito en alguna de las 260 millones de páginas web que ofrecen pornografía, según un estudio de N2H2, una empresa de análisis de internet.

En todo el mundo, unas 250 millones de personas son consumidoras de los productos y servicios de esta industria, que registra beneficios de unos 60 mil millones de dólares anuales, según la revista Forbes.

Sólo Estados Unidos recibe ganancias estimadas entre 9 mil y 13 mil millones de dólares al año, de acuerdo a cifras extraoficiales. De ellos, cerca de 6 mil millones corresponden a la venta de películas en DVDs y cintas de video.

En el gigante del norte, considerado la meca del porno, las ganancias por venta de sexo -que incluye cine para adultos, servicio de acompañantes, revistas, clubes nocturnos y sex shops, entre otros- duplican a la de los principales canales de televisión del país.

Y ese mercado está en amplia expansión: Después de la devaluación, estadounidenses y europeos desembarcan en Brasil para rodar películas baratas, movilizados por sus playas de ensueño y bellísimas mujeres.

La demanda de este tipo de películas creció tanto que afamadas y lujosas cadenas de hoteles mundiales, al igual que canales de televisión pagos y sitios de entrenimiento en internet sucumbieron a la tentación de distribuir el sexo clase XXX en sus pantallas.

Las pequeñas pantallas se están calentando con una nueva ola de imágenes picantes y fragmentos de películas que se abren camino en los teléfonos celulares y los lectores de video iPod, generando nuevas interrogantes para las compañías de telecomunicaciones y los reguladores.

Películas, programas de televisión e imágenes se están abriendo camino en las pequeñas pantallas y los analistas indican que eso abre sin duda la puerta a la pornografía u otros contenidos dirigidos a adultos.

Harvey Kaplan de Xobile.com, que se describe a sí mismo como "el principal proveedor de películas para adultos para teléfonos celulares", dijo que el mercado de los teléfonos celulares es mucho mayor que el de los "portátiles", que incluyen los iPod video, las consolas de juego Sony y dispositivos de video basados en Windows. Pero estimó que ambos sectores están creciendo.

"Recibimos unos 20 mil nuevos suscriptores cada mes", dijo Kaplan, añadiendo que tres cuartos de ellos de fuera de Estados Unidos.

"En Estados Unidos es muy lento (el proceso), incluso para contenidos de chicas en bikini", dijo Kaplan, añadiendo que una compañía de teléfonos celulares que ofreció esa opción "generó la indignación de la comunidad".

"Nadie quiere ser la primera compañía en permitir contenido para adultos", dijo.

De todas formas, muchas compañías se están posicionando para un mercado en expansión.

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