Una botella de champán de 200 dólares y al menos otros 300 dólares en cintas de vídeo eróticas se encuentran entre los artículos comprados mediante fondos aportados por la Agencia de Control de Emergencias norteamericana (FEMA, en inglés) para ayudar a las víctimas del huracán Katrina, apoyando las pruebas que indican que cerca de 1.000 millones de dólares se han desperdiciado en varios casos de fraude, según informó ayer la cadena CNN.

Dichos fondos también fueron usados para comprar diversos artículos de joyería y unas vacaciones en la República Dominicana, según especifica una auditoría de la Oficina de Contabilidad del Gobierno.

Estos documentos revelan que 1.000 dólares fueron a los bolsillos de un abogado de Houston especializado en divorcios, que otros 600 fueron gastados en un club de alterne y que otros 400 se emplearon en «productos eróticos» que, según estimaron los auditores «no satisfacían las necesidades legítimas tras el desastre».

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