Pornografía y sexo guay
La pornografía hoy
Existen por lo menos tres formas por las cuales la pornografía, el sexo y el comportamiento sexual afectan a la sociedad. La primera es la manera en cómo los padres, conscientemente o no, enseñan el sexo a sus hijos. La segunda es a través de la legislación y la tercera es a través de la opinión pública.
La tarea de la familia es educar a los jóvenes de manera que ellos se inserten en la sociedad. Por lo tanto, en lo que se refiere al sexo, esto es casi siempre hecho en el sentido de represión excesiva de la sexualidad. Esto resulta en un alejamiento de los jóvenes a cualquier forma de pornografía. La influencia ejercida por los padres tiende a modificar, y quizá hasta inhibir la sexualidad espontanea y aún bastante distorsionada de los jóvenes.
Las leyes de la sociedad existen para controlar los intereses de los ciudadanos. Por lo tanto, en relación a temas sexuales (como en relación a cualquier otra cosa), una sociedad libre debería establecer leyes basadas en las libertades individuales. O sea, leyes relacionadas con la pornografía basadas en la regla básica que dice: “usted puede hacer todo lo que quiera, mientras que esto no moleste o perjudique a otras personas y sus respectivos intereses”.
Los jóvenes, lógicamente, son un caso a parte. Ellos deberían ser protegidos tanto contra una supresión excesiva, como contra un estímulo excesivo de sus intereses sexuales. Y siendo así, es discutible si los jóvenes deben o no tener acceso a los materiales pornográficos. Esto para asegurar su desarrollo de una manera equilibrada, según sus proprias personalidades y libres de cualquier distorsión. Lo que no es discutible es la necesidad de combatir la pornografía infantil, ya que ella viola un ser humano aún en formación.
La lucha por un abordaje racional del sexo ganó espacio en las últimas décadas. Aún es un proceso lento. Las actitudes anti-sexuales se modifican con mucha lentitud a través de las generaciones. La mayor parte de los padres, aunque habiendo adquirido un cierto conocimiento sexual, tienden aún a educar a sus hijos más de acuerdo con las enseñanzas sexuales que recibieron en su propria infancia. O sea, en el tiempo en que la pornografía y el sexo eran mas combatidos.
La tercer forma por la cual la sociedad controla el comportamiento sexual es a través de la “expresión de opinión y de expectativa”. Por ejemplo, relaciones extraconyugales y homosexuales son condenadas. Un indivíduo, teniendo o no una reputación que cuidar, puede ser fácilmente oprimido en un intento de ocultar estos hechos.
Y aún muchos hombres tienen miedo de comprar publicaciones pornográficas en regiones donde sean reconocidos. Por lo tanto, el control sexual por la “expresión de opinión” es fragil. Las personas son capaces de mostrar falta de inhibición cuando se encuentran lejos de sus regiones o de personas que las conozcan.
La sociedad contemporanea es más permisiva. Debido a un proceso gradual, actualmente materiales pornográficos están disponibles en el mercado y en internet. Por lo tanto, la sociedad occidental continúa siendo muy estricta en relación con la expresión sexual de una persona.
El aumento de formas de gratificaciones sexuales paliativas y efímeras – revistas, shows, películas y demás materiales pornográficos – probablemente es el resultado de la frustración implícita en eso. Si todas las personas estuvieran realmetne gozando una vida tan maravillosa y sexualmente libre, como es sugerido por muchos comentaristas de la vida contemporanea, sería innecesario que la pornografía estuviera tan buscada.
